Queridos Reyes Magos de Oriente (y alrededores del Polígono Sur):
Este año os escribimos desde Santiponce. Sí, Santiponce, ese lugar mítico que para nosotros ya es directamente Mérida con canastas, donde llegas con GPS, bocadillo y manta, y aun así dudas si has salido de la provincia.
Ha sido una temporada de cambios, sacrificios y kilómetros, así que hemos decidido no pedir colonias, ni calcetines, ni camisetas falsas de la NBA. Vamos directos a lo importante, que ya tenemos una edad.
Lo primero y fundamental:
Un pabellón de baloncesto en Sevilla capital, aunque sea modesto, aunque huela a alcanfor, aunque el marcador funcione a pedales. Con eso prometemos portarnos bien todo el año.
Si esto se cumple, automáticamente volverían Popi y Amador, que no es magia, es logística básica.
Salud, mucha salud, sobre todo para los pívots, que últimamente parecen un parte médico del SAS:
Para Charly y David, prioridad absoluta.
Y ya de paso, una revisión completa para Juanma e Isaac, que cada semana descubren una dolencia nueva que no venía en el catálogo.
Ya que estáis inspirados…
Un cambio de gobierno en el IMD. No pedimos milagros, solo:
– Gente sensata,
– Gente que escuche a los equipos, y que no se cargue el deporte amateur mientras presume de él en redes sociales.
Sabemos que esto es nivel final boss, pero confiamos en vuestra experiencia milenaria.
Detalle importante para la logística interna del equipo:
Una suplente para la empleada del estanco de Alfre, por si se coge la baja. Que nuestro Pulpo de Almensillas pueda seguir viniendo a los partidos sin dramas administrativos ni excusas laborales.
Para los padres recientes del vestuario (Rayo, Pablo y Félix):
Pedimos una niñera profesional, flexible y nocturna, que permita escapadas jugoplastikas sin miradas de “ya hablaremos luego”. No hace falta que sepa de baloncesto, solo que aguante berrinches y finales apretados.
También queremos pedir algo, lo que sea, para Dani Abello y Alberto Cabrera.
Un llavero, una bufanda, unos calcetines…
Lo importante es que no puedan quejarse, aunque sabemos que lo intentarán igualmente.
Y por último, el deseo más emotivo:
Que vuelva el capi JM.
Desde que tuvo su segundo hijo está desaparecido en combate, y aunque entendemos que la paternidad es dura, el equipo necesita su presencia, aunque sea para protestar desde el banquillo.
Nada más, Majestades.
Hemos sido razonablemente buenos, hemos defendido en zona cuando tocaba, hemos compartido balón (a ratos) y seguimos creyendo en este equipo pese a las agujetas.
Si no podéis traerlo todo, empezad por el pabellón… que el resto ya lo peleamos nosotros.
Con cariño, ironía y algo de crema antiinflamatoria,
Jugoplastika Split
